Desde los tiempos más remotos
se ha empleado el hierro para proteger zonas altas o desniveladas del
terreno para evitar las temidas caidas.
¿Quién no se ha fijado en una
bonita balconada anzaluza con sus macetas llenas de flores, o
en un balcon asturiano de barrote vertical ancho en forma
torneada con el pasamanos rematado en dos bolas de fundido, o
en una balaustrada aragonesa de principios de siglo XV de
barrotes finos de cuadradillo o redondo macizo con
pequeñas piezas centrales de plomo y solera de
volutas...?
Siguiendo la tradición,
les ofrecemos una amplia gama de diseños combinando la tradición
con lo contemporáneo, alternando los distintos componentes y
colores entre si.